Thursday, April 23, 2009

Sobre los que esperamos, lo que esperan y lo que exigen.

Otra vuelta a la página. Otra manifestación de la mutabilidad humana. El camino que conduce a la tan esperada conclusión se sigue dividiendo el instante en que das un paso. Aun así sigues caminando, con los ojos vendados y, en la mano, sostienes la vara con la que esperas dar una buena sacudida a la piñata aquella, al final del camino, que te contaron de pequeño, estaba llena de las más deliciosas, exquisitas y variadas golosinas.

Los años pasan y parece que nunca llegarás. Así que construyes una casa en el camino y te asientas mientras tanto. Haces la cama, comes tus vegetales y te aseas todos los días. -"Otro día sigo caminando, hoy ya estoy cansado"- te dices a ti mismo. Lentamente te olvidas del camino y las golosinas no parecen tener el significado que tenían ayer. Ya no logras percibir su olor, ni siquiera imaginar el colorido papel en el que están envueltas.

Tus manos ahora son diferentes, tus pies también. Los zapatos ya no te quedan y la vida se hace más rápida. Veinte y cuatro horas ya no parecen ser suficientes y decides planear tu vida paso a paso.

Llega el domingo: tiempo de cortar el césped. Un extraño ruído se escucha a la distancia mientras recoges los restos de aquel tapete verde que adornaba desinteresado los alrededores de tu casa. El ruído se hace más fuerte, es como el zumbido molesto de una mosca en tu oído. Te asomas y, a los lejos, logras ver una agraciada y peculiar figura coronada de delicados destellos ámbar. Es Olivia, una interesante extranjera en busca de aventuras, que montada en su bicicleta se dirige a Unsitlejanok.

Quedas deslumbrado. Oh! Qué hermosa e inteligente es! Cada palabra que sale de su boca es como un soplo de vida; cada una de sus mejillas, una rosa delicadamente salpicada de rocío.

Ahora tu vida es Olivia. Vives con Olivia. Respiras a Olivia.
Olivia lo es todo. La verdad es ella. ¡Es ella! Así que olvidas tu nombre y quién fuiste. Tratas de complacer cada uno de sus deseos; hasta el más míninmo capricho y, por un momento, crees que eres feliz. Hasta que un día Olivia decide irse.

Tu mundo se viene abajo. Tus sueños, tu valor, el amor...

-"Yo voy contigo a ese lugar! Yo te acompaño hasta el fin del mundo, vida!"- Pero a Olivia no parece importarle. Ella sabe que ese sitio no es para ti. Así que sigue su camino y no logras comprender.

Llega el invierno más frío y largo de tu vida. La casa está helada, tu alma congelada. No concilias el sueño y tus noches son una vigilia en espera de algo que desconoces. El césped cubre tus ventanas y, mientras miras al techo lleno de bonitos diseños geométricos tejidos con el más fino hilo, aquel olor regresa, junto con tu nombre y quien eras.

La primavera llegó de golpe y, con suerte, trae consigo una brújula apuntando al norte.

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Fin de la metáfora.


4 comments:

=ANTONOMAKIA= said...

EXELENTE BLOG Y EXELENTES TRABAJOS!!

SALUDOS ANTONOMAKIOS!!

Ericka said...

ei! Muchas gracias :D

Carito said...

De más está decir que me encantan tus laburos. Son sensacionales! tus colores... los estudiaré con cuidado para aprender de ellos! :D

La metáfora... me hizo recordar a la letra de una canción "urge for going" de la señora música y pintora Joni Mitchell, si tenés un ratito leela ;). Una sensibilidad definitivamente delicada, te felicito, me encanta.

Saludos!

Ericka said...

Amo a Joni Mitchell! Qué honor que algo mío te recuerde a ella. Este escrito registró un momento descisivo en mi vida como artista, así que es muy especial para mí.

Muchas gracias por tus palabras. Son muy apreciadas! :D